Cédula de habitabilidad

Acredita que una vivienda cumple los requisitos técnicos e higiénico-sanitarios mínimos para ser habitada. Es el documento que certifica la legalidad de la vivienda y también se la conoce como licencia de ocupación. Lo necesitarás para dar de alta los suministros de luz, agua y gas, así como para realizar operaciones de alquiler o de venta.

Las condiciones básicas que tiene que cumplir tu vivienda, esto dependerá de la comunidad autónoma en la que se encuentre y del año de construcción. Pero los datos concretos que se miden son la superficie útil mínima de la vivienda y de las diferentes estancias, la altura libre, los huecos y las dotaciones mínimas.

En cualquier caso necesitaremos la Cédula de Habitabilidad siempre que queramos transmitir una vivienda, ya sea en una compraventa o en un alquiler o dar de alta servicios de luz, gas y agua.

La cédula de habitabilidad está regulada por las Comunidades Autónomas, y cada un tiene su propia normativa al respecto.

Por ejemplo, en Catalunya, está regulada bajo el Decret 141/2012 sobre condicions mínimes d’habitabilitat dels habitatges i la cèdula d’habitabilitat, del 30 de Octubre. Este decreto establece una vigencia de 25 años para las cédulas de primera ocupación y de 15 años para las cédulas de segunda ocupación y de primera ocupación de rehabilitación, tras lo qual deberan renovarse.

En el caso de Catalunya, el decreto establece que una vivienda debe tener al menos 36 m2 de superficie útil (en Madrid son 38), una estancia o comedor sala de estar, una cámara higiénica y una cocina.

La altura mínima entre el pavimento acabado y el techo, debe ser de un mínimo de 2,50 metros, aunque se admite una altura de 2,20 m en la cocina, los baños y las zonas de paso, debido a la existencia de falso techo para el paso de instalaciones en estas zonas.

La distribución de las estancias es libre, no indicando ningún requisito para las particiones. No obstante, debe existir la posibilidad de cerrar las habitaciones, y las cámaras higiénicas deben ser independientes. Estas tampoco pueden constituir una zona obligatorio de paso para acceder a otras estancias de la vivienda. Asimismo, el baño debe constar de un equipamiento mínimo: lavamanos, inodoro y ducha o bañera para ser considerado como tal. Y la cocina ha de contener un fregadero, un punto de cocción y un sistema de extracción de humos.

Otro de los requisitos -por el incumplimiento del cual se deniegan no pocas cédulas de habitabilidad- es la obligatoriedad de disponer de agua fría y agua caliente sanitaria, de electricidad y de servicio de evacuación de aguas o saneamiento.

 

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